miércoles, 5 de noviembre de 2014
Corrijo y replanteo
viernes, 3 de mayo de 2013
Chivas

El Guadalajara está en una crisis terrible. En el Torneo Apertura 2011 obtuvo el primer lugar general de la mano de José Luis Real y algunas jornadas con Fernando Quirarte en el banquillo. A partir de ese torneo, las Chivas han caído en un agujero futbolístico del que no han podido salir.
Si bien el más criticado ha sido Jorge Vergara, no se puede dejar de lado el hecho de que en la cancha se han dejado de hacer muchas cosas y, tanto jugadores como técnicos, no han dado lo mejor que han podido.
El punto que quiero tratar en esta entrada, ya que quitar al equipo entero es muy difícil y hacer que el dueño cambie de opinión es imposible, es del director técnico, de los que han estado y de los que considero ideales para tomar las riendas del equipo más popular y exitoso (al menos hasta este torneo porque todo apunta a que América va a quedar campeón).
LOS CONTRAINDICADOS
Se han tomado malas decisiones en la compra de jugadores. Casos concretos: Sergio Amaury Ponce, Sergio Santana, Aarón Galindo, El "Bofo" y Omar Bravo en sus respectivos regresos. Sein embargo, en donde más ha adolecido el Rebaño ha sido en el timón.
Está por demás decir que los directores técnicos dirigen como jugaban. De ahí la garra de los equipos de Miguel Herrera o Tomás Boy... y lo medroso, tibio y desangelado de los equipos dirigidos por Benjamín Galindo. ¿"Maestro"? Nunca lo he entendido. Lo vi jugar, ciertamente ya como veterano, y efectivamente tenía una habilidad con los pies que pocos han tenido jamás. Tenía un técnica envidiable... pero nunca fue un jugador entregado, que metiera la pierna, que se arriesgara, que corriera de más. Y sus equipos así han jugado siempre. La semifinal de Libertadores que consiguió con Chivas en 2005 y el campeonato que logró con Santos se dieron gracias a los planteles tan vastos y talentosos que tenía en ambos casos, pues el juego nunca fue arriesgado, nunca se entregaron de más y el espectáculo no es su amigo. No es, para mí, el técnico indicado y las voces que claman por su permanencia me parecen hasta ilógicas dados los resultados que ha obtenido hasta ahora.
Lo mismo pasa con Fernando Quirarte. Galindo y Quirarte son entrenadores muy similares y sus resultados en Chivas son también muy similares. Otro entrenador que cae en este mismo conjunto es José Luis Trejo.
Por último, el americanista Raúl Arias. "Estamos chupando a gusto". ¿Necesito decir más? Es un entrenador efectivo pero no es el perfil de Chivas. Así lo mostró las pocas jornadas que los dirigió.
LOS INDICADOS
¿Imaginan a Tomás Boy dirigiendo al Guadalajara? Tal vez sería el que podría explotar el talento por fin de gente como el 'Cubo' Torres o Marco Fabián. Tal vez podría traer de nuevo a la vida a Luis Pérez o Miguel Sabah, como lo hizo con Omar Bravo y Matías Vuoso. Tal vez podría darle corazón a estas Chivas que parecen el hombre de hojalata del Mago de Oz. Ningún técnico tiene varitas mágicas, pero tener al Atlas calificado y casi superlíder después de varios campeonatos desastrosos hablan bien de un entrenador como Boy.
Caso similar el de Miguel Herrera. Campeón sin corona, hizo jugar al Atlante, a los Tecos, al Monterrey y, ahora, al América. Es uno de los entrenadores con más puntos en la historia del América. Ha regresado la grandeza a un equipo alicaído, casi como lo está el Guadalajara en estos momentos.
El principal contra de los entrenadores mencionados es su actual club. Es casi hasta tonto pensar que el América no tratará de retener a Herrera o que, si Atlas queda campeón, también procurarían mantener a Boy en el banco. Dadas estas circunstancias, surge otro nombre de las penumbras de la MLS: José Luis Sánchez Solá. El 'Chelís' sabe sacar agua del desierto. Con un Puebla casi formado en su totalidad por jugadores en vías del retiro, logró llegar a una semifinal que les robaron. Les da personalidad a sus equipos y los impregna de su propio estilo de pueblo, de barrio, de amor a la camiseta que portan. Mucho se dice que el Guadalajara no tiene jugadores para competir. Para estos casos, el Chelís es el indicado.
Cualquiera de estos tres sería indicado para Chivas por su necesidad de resultados inmediatos. Los tres podrían llevar sin problemas al Guadalajara a la liguilla desde el primer torneo que les tocara.
LOS IDEALES
Si bien Tomás Boy, Miguel Herrera y José Luis Sánchez Solá serían entrenadores indicados para resultados inmediatos, también hay entrenadores que serían ideales para un proceso a largo plazo.
El primero, Enrique Meza. Su principal virtud en este momento es que está desempleado. Sus equipos suelen ser espectaculares (especialmente el Toluca de José Saturnino Cardozo y Vicente Sánchez o el Pachuca campeón de la Sudamericana). Tuvo un mal paso en Cruz Azul pero regresó a Toluca para hacerlo subcampeón. Con el tiempo debido, puede hacer de cualquier equipo una escuadra espectacular.
Ricardo Ferretti no es un entrenador que se deje mandar fácilmente. Poco probable sería que le impusieran jugadores, que le obligaran a alinear a alguien o que se metieran con el equipo cuando él dirige. Esto podría complicar su relación con Jorge Vergara. Sin embargo, sus números hablan por sí solos. Es el único entrenador que hizo campeón a las Chivas en la década de los 90 y ha vuelto a ser campeón con Pumas y con Tigres.
El regreso de Ricardo LaVolpe a un equipo tras sus problemas de salud no parece cercano. Después del mundial del 2006 ha tenido muchos altibajos, haciendo a Boca Juniors perder un título que parecía tener ganado cuando llegó a dirigirlos. Sin embargo, nadie puede olvidar su paso por Atlas en el '99, por Toluca en 2002 y por la selección tercer lugar en la copa Confederaciones de 2005, una de las mejores presentaciones de México en competencias internacionales en su historia, no sólo por el resultado, sino por el juego que desplegaron. Gracias a él, jugadores como Andrés Guardado, Carlos Salcido, 'Maza' Rodríguez, Ricardo Osorio y Pável Pardo, llegaron a Europa con una vitrina excepcional. Su estilo de juego sería ideal en Guadalajara.
Víctor Manuel Vucetich sería otro ideal para Guadalajara. Sólo ha perdido una final en su carrera (contra Galindo, irónicamente). Es un entrenador dedicado, disciplinado y efectivo. Pudo ser entrenador de la selección en lugar del 'Chepo'. Sabe hacer equipos ganadores.
viernes, 15 de junio de 2012
Acepto que pienses diferente
Voy a votar por López Obrador. Puedo decir que lo decidí hace unos meses, pero, en realidad, lo decidí hace seis años. Ya lo había hecho y me dije a mí mismo que no lo volvería a hacer. Y aquí estoy decidido, quizá aún más que en 2006, a votar por él. Hace seis años voté por AMLO porque me parecía la mejor opción. Ahora, creo que es la única opción.
No espero que pienses como yo. No espero con este texto hacer que cambies de opinión. Si 82 años, 70 mil muertos y cientos de libros de historia y periódicos no te abrieron los ojos, 132 vivos, 3 meses de campaña y unas cuantas líneas en un blog no lo harán tampoco. Incluso, acepto que, quizá el plantón en Reforma y Martín Esparza no me han abierto los ojos a mí.
Lo único que espero es que esta campaña de odio termine y que me respetes tú, como te respeto yo. Puedes votar por quien quieras y yo puedo votar por quien quiera: sin insultos, sin críticas ciegas y sordas, sin sobrenombres. Resulta curioso cómo, si dices que apoyas al Peje, te conviertes automáticamente en un intolerante, al mismo tiempo que te conviertes en un "pejezombie". Muchos no notan la ironía. ¿Eres uno de ellos?
A lo mejor pienso diferente que tú. A lo mejor tú piensas diferente que 24 millones de personas. Todo depende del ángulo en que lo veas. Y, al final, en estas peleas sin sentido, en las que nos enfrascamos personas que tenemos más en común que diferencias y de quienes nuestra única discrepancia es el color que tacharemos en 16 días, se deja ver lo peor de nosotros. Volvemos superficiales nuestros ideales y perdemos la compostura, dejándonos llevar por un sentimiento primitivo de pertenencia a un grupo "liderado" por una persona que jamás conoceremos y que "gobernará" sin tomarnos en cuenta pero que, frente a nuestros ojos, es el iluminado. Si ves a Peña Nieto, a Josefina, a Quadri o a López Obrador como el ungido para salvar al país, estás en un error. También estás en un error al atacar a otro por verlos de esa manera. El respeto es la única esperanza que nos queda para mantener a flote este barco que se hunde.
¿De qué sirve pelear? Al final, nada habremos ganado. Sólo tendremos un país polarizado y dolido. ¿Acaso peleando vamos a lograr algo? Sí, lastimar a la gente que estimamos, solamente por pensar diferente a nosotros.
Acepto que pienses diferente. Celebro que pienses diferente. Déjame pensar como yo quiera.
jueves, 17 de mayo de 2012
Los reclamos que sí son reclamos
jueves, 9 de febrero de 2012
Guía para ir a votar este 1ro de julio y no morir en el intento (ni en los próximos seis años)
1. 1. 1. Los votos no se compran… aun si ya te pagaron por él
Se dice comúnmente que algunos partidos compran votos, con despensas, dinero, comida… Circulan por internet, incluso, fotografías de paquetes de productos y/o dinero, que tienen como objetivo que los votantes aseguren que verterán su voto a favor de cierto candidato. Pero son tontos o se hacen, porque es imposible que te puedan comprar el voto.
Una persona, al ir a votar, entra a una casilla donde hay una cortina y, muy discretamente, uno toma sus boletas y selecciona los candidatos que le convencen más. Nadie puede verte mientras lo haces y nadie sabrá, del montón de boletas, por quién votaste.
Por eso, la primera recomendación es: toma todo lo que te ofrezcan todos los partidos; aprovéchate de ellos mientras estén dispuestos a darte más y más. Al final, ve y vota por quien más te convenza pues, al fin y al cabo, nadie sabrá si cumpliste con lo que dijiste. Es justo: ¿te quieren arrebatar el más importante derecho que tienes al vivir en una democracia? Miénteles en la cara, róbales, engáñalos.
2. No olvides el pasado ni seas ajeno al presente.La historia tiene sus episodios buenos y sus episodios malos. Existen héroes y villanos (aunque esto es relativo porque hay personas que consideran villanos a unos y héroes a otros que otras personas consideran exactamente al contrario), sin embargo, el vivir en una democracia nos da la oportunidad de evitar más villanos en nuestros libros de historia. Tampoco obvies lo que ves en las calles, lees en los periódicos o ves en los noticieros. Los acontecimientos del mundo, del país, de tu ciudad, de tu colonia te afectan y afectan a la gente que te rodea, tus familiares a tu descendencia, más de lo que te imaginas. Elegir es importante, pero más importante es saber elegir, irse por el más preparado, el más inteligente, el más consciente de los problemas del país y de las estrategias para resolverlos.
3. Recuerda que estás contratando a un servidorAl votar, no eliges a quien te gobernará, sino a quien va a servirte. El nombre “gobierno” está mal empleado porque el único gobierno es el del pueblo, el de la gente, el de los ciudadanos. Elegiremos a quien, siendo pagado por todos nosotros, deberá tomar decisiones para mejorar este país, aprovechar su riqueza y repartirla entre todos aquellos que invierten en ella. Es como contratar a alguien. En realidad no es “como contratar a alguien”… es “contratar a alguien”. Todos los socios (ciudadanos votantes) de esta empresa llamada México, elegiremos a los candidatos que más nos convenzan para puestos vacantes.
En ese sentido, debemos guiarnos por el proceso mismo de elección de un trabajador: primero, revisemos su imagen, que es importante, aunque no lo es todo y dentro de la que se incluyen aspectos como manejo de su lenguaje, su cultura, su capacidad de responder preguntas y su prolijidad; después, debemos ver su currículum, dónde ha trabajado, su experiencia, sus credenciales; por último, su visión de sí mismo y del puesto que va a tomar, para saber en manos de quién pondremos nuestra empresa. Y, al igual que cuando una empresa busca a las mejores personas para los puestos, en ocasiones las personas con más tiempo en ello son las mejores. También, a veces es bueno permitir a gente joven y menos afectada por su entorno, tomar esos puestos. Recuerda que eres uno de los cien millones de socios de esta empresa llamada México y tu dinero está en juego, literalmente.
4. VotaNada ganamos con no votar. Nada gana este país con apatía e indiferencia. Las elecciones son un derecho ganado a base de sangre y es muy egoísta de nuestra parte tirar a la basura ese derecho. Sería como renunciar al derecho a la salud, a la educación o a la libertad. Todo esto nos ha sido heredado por gente que murió buscando la repartición de los derechos que eran de unos cuantos. Ahora está en nuestras manos corresponder a esta responsabilidad que tenemos en este punto importante en la historia moderna de México. En nuestras manos está el presente de México y sería absurdo y pendejo desaprovecharlo. Sal a la calle, vota, decide, y si aquella persona que la mayoría de socios eligió hace mal su trabajo, exígele. Recuerda que en la toma de protesta del presidente, el primer servidor público de México, dice que va a “desempeñar leal y patrióticamente el cargo de Presidente de la República que el pueblo me ha conferido, mirando en todo por el bien y prosperidad de la Unión; y si así no lo hiciere que la Nación me lo demande.” Demandemos cuando no sea así.
miércoles, 21 de diciembre de 2011
Nación en Peligro
La democracia que tanto pregonan los tres principales partidos políticos de México está desvaneciéndose y cada vez más se ve desteñida en esta tela tricolor que saludamos con orgullo y con honor. El pueblo está cada vez más a expensas de poderes superiores que frenan los procesos democratizadores que durante más de veinte años se han venido sucediendo en el país.
En 1988, con el supuesto fraude electoral (supuesto porque no quedan pruebas y nunca se logró iniciar ningún proceso real de cancelación de la elección), se inició un proceso de concienciación que ya derivó en 2000, 2006 y 2009 en eventos populares de cambio y lucha por el poder. Veinticuatro años han pasado y deberíamos estar más listos que nunca para un cambio. Sin embargo, pareciera que tendremos más complicaciones que nunca en ese terreno. Es más, en los últimos meses hemos retrocedido en el tiempo de una manera compleja y desesperanzadora.
La aberración del poder
Democracia es un término mal entendido. La raíz etimológica ha perdido sentido, como lo ha perdido en tantas palabras que utilizamos día a día. A diferencia de lo que nos quieren hacer creer los protagonistas de la política del país, democracia NO SIGNIFICA elegir a nuestro presidente, gobernador, alcaldes, diputados, senadores… democracia significa que el pueblo sea el que gobierne.
Desde el inicio de los procesos democráticos del siglo XX, se ha presentado al presidente como un salvador, un mesías, un emperador. Es ese mal encauzamiento de la idea de la democracia el que termina por tumbarlos de ese pedestal y dejarlos, normalmente, como personajes indeseables una vez que han terminado su periodo. Es ese mal encauzamiento de la idea de democracia y de presidente el que les ha dado poder para dañar, para herir al pueblo que los eligió como su capitán, en hechos decididos unilateralmente tan reprobables como la masacre de Tlatelolco, el jueves de Corpus, la guerra sucia, el FOBAPROA y la guerra contra el narcotráfico. Es ese mal encauzamiento de la idea de la democracia el que nos hace víctimas cada seis años de un proceso doloroso, cansado, que hace ver a cada uno de los candidatos como los encargados de hacer este país un mejor país y que, finalmente, aquél que llega se convierte en un vendedor de humo y despilfarrador, que gasta los impuestos que pagamos todos en proyectos que se les ocurren y que nadie les dijo que hicieran.
¿A poco no se ven bonitas las paredes llenas de los rostros de los candidatos cada seis años? Y todos dicen “yo soy el bueno para gobernarte a TI”, “yo sí sé en qué cosas inútiles gastar TU DINERO”. Y, lo más triste es que vamos y votamos precisamente por el que nos convence de ello. ¿En qué momento nos convertimos en cómplices de este juego ruin al que juegan los políticos en años de elecciones?
El pueblo, en su inconsciencia no se da cuenta de que tiene el poder. En Alemania, el palacio legislativo tiene una cúpula donde la gente que visita puede andar. Esta cúpula está situada exactamente encima de la sala de sesiones del parlamento, simbolizando que el pueblo, la gente, siempre estará por encima del gobierno. El gobierno existe para impartir justicia, promover el orden y asegurar la libertad de su pueblo, pero nada más. Las decisiones, el camino que toma la nación debe ser decidido por el pueblo y no por unos cuantos (o uno, como en los buenos tiempos de López Portillo o Echeverría). Ésa es la verdadera democracia. Países como Austria tienen un proceso en el cual la gente decide qué proyecto es el que se realizará con sus impuestos. Aquí se ha imitado, pero no se ha institucionalizado. Hacia allá se debe apuntar: aquél momento en el que los servidores públicos sean eso y no personas intransigentes, burocráticas, cargadas de un poder que no es suyo y que no merecen por estar en una silla bonita. El presidente, el gobernador, el alcalde, el diputado, el senador, el secretario, el regidor… ninguno de ellos es un rey o una reina con poder infinito. El pueblo es el que tiene el poder infinito. El pueblo es el que manda.
En este momento en la historia de México estamos en un punto especialmente vulnerable. No somos más la sociedad sin país de principios del siglo XIX, la nación harta de las injusticias de inicios del siglo pasado, el país ingenuo de los años 50 ni el país revoltoso de los 60, 70 u 80… Somos un país maduro en ideologías, pero inmaduro en conocimiento. Y, desafortunadamente tenemos las mismas razones para ser revoltosos, los mismos líderes que nos hicieron ingenuos, las mismas injusticias de antes y, creámoslo o no, no tenemos país. México nos ha abandonado a nuestra merced, pero porque nosotros mismos lo entregamos a unos cuantos con dinero e inteligencia, mas no ética. México ya no es nuestro y, aunque no estamos tarde para recuperarlo, este momento de vulnerabilidad es peligroso y significa la posibilidad de perderlo para siempre.
El abstracto cuarto poder
Existen dos factores principales que nos han alejado de la posibilidad de no recuperar al país. El primero de ellos es ese cuarto poder que nos llena los noticieros, los diarios, las charlas entre amigos y familiares. El primer factor es tan omnipresente que vivimos en un miedo constante de que se nos aparezca y nos llegue la mala hora solamente porque a unos cuantos se les ocurrió poner una bomba. El primer factor es el crimen.
Muchos comparten mi idea de que el país está perdido. Se nos fue de las manos. Ya no tiene solución a corto plazo. México está en manos de un ente superior que no nos deja ser libres (primera falencia del estado). Las adquisiciones de bienes y servicios han ido disminuyendo, la gente se mueve más y se queda menos y el miedo es generalizado. Ya no es solamente la posibilidad de ser robado, asaltado o secuestrado. Ahora, no puede uno estar seguro de que no van a llegar comandos armados (de los “buenos” o de los “malos”) a balacear o bombardear algún lugar donde, de pura casualidad, uno se encontraba tratando de imitar una vida normal que hace tiempo tiene perdida. 60 mil muertos no pueden estar equivocados. El país está mal, muy mal.
Nos hacemos los valientes, pero muchos dudamos seriamente cuando tenemos que viajar a alguno de esos estados sitiados como Michoacán, Sinaloa, Jalisco o Tamaulipas. Monterrey es una ciudad perdida y el ir a la Ciudad de México ya no suena como una idea tan mala. Al menos ahí no vas a morir balaceado. Perder la cartera ya es lo de menos.
¿Por qué es un poder? Ejecutivo, Legislativo, Judicial y Criminal. Esos son los nuevos poderes. Decisiones de nación ahora son tomadas basadas en lo que es el crimen organizado, las mafias y los bandoleros. A diario se escuchan declaraciones de líderes políticos que dicen algo sobre lo que se debe hacer con los criminales. México ya no es un lugar dónde invertir. El país está gobernado por el crimen. La gente le hemos entregado el poder, simplemente porque no podemos con ellos. Son los abusones que antes se peleaban sólo entre ellos y que, ahora, nos han metido en sus broncas sin que podamos hacer nada al respecto.
Tan importante es el crimen que el actual presidente, Felipe Calderón, ha declarado, sin sustento, que las elecciones de gobernador en el estado de Michoacán, han sido manchadas por el crimen (qué diferente habría sido si su hermana hubiera ganado, pero ése es otro boleto). Estados enteros, según Calderón, viven en un ambiente enlodado por unas personas (y no digo “unas cuantas” porque de eso no estoy ya tan seguro). Es por demás ilógico, siendo que TODOS los partidos, especialmente el PAN, con su inmenso poder económico tiene la posibilidad de colocar en cada casilla observadores reales y ‘ciudadanos’, pero bueno… este es el país que tenemos: uno de dichos y disparates y disparos.
Y, peor aún. Dios nos agarre confesados, que el año que entra es año de elecciones generales. ¿Ya elegiste por quién votar? Como que ni a quién irle. Y esto es generado por esa incertidumbre total en la que vivimos, donde no sabemos quién es el que mueve a los candidatos, si nuestro voto se va a respetar o si “el crimen nos dejará votar en paz, no como en Michoacán”.
El malo, el peor y el feo
Esta encrucijada que nos espera el 1ro de Julio nos presenta el segundo factor de vulnerabilidad. El 2012 nos trae una contienda encarnizada entre tres fuerzas, tan poderosas todas, que pintan para dejarnos noqueados en el primer round.
Primero, tenemos al PRI, con su precandidato único, Enrique Peña Nieto. Que es un inculto, es cierto, no lo pude negar y no podemos ser ciegos ante lo inminente. Si no supo decir tres títulos de libros que lo marcaron es porque, precisamente, nunca ha leído. Está acostumbrado a no tener que leer. Pero, eso no es lo más cuestionable de su figura. Tampoco lo es el ser un títere de Carlos Salinas de Gortari. Todos los políticos, excepto gente tan séptica como Diego Fernández o el mismo Salinas, tienen gente detrás que los ha apoyado y que firman en realidad los decretos. Lo más reprochable de esta figura es la facilidad con la que nos expone su vacuidad en los medios. Es doloroso ver a gente que ha tratado de ganarse un lugar en los medios de comunicación como Carlos Marín, Denise Maerker o Adela Micha, arrastrarse a los pies de quien se ha sublimado a sí mismo como el mesías por excelencia. ¿Acaso nos hemos olvidado de la asquerosa noticia de la absolución de todos los posibles responsables de la muerte de la angelita Paulette? ¿Somos pendejos como dice la hija de este candidato y nos tragamos esas encuestas donde preguntan si es más importante leer o tener buenas propuestas de campaña? ¿Por ser un país de no lectores debemos elegir a uno? El PRI tiene a uno de los más duros colaboradores de su lado: los medios de comunicación.
Luego, el PAN, con su gran inteligencia, preparación y malicia. Admiro a la derecha del mundo por su astucia. La mercadotecnia es muy importante y el PAN la sabe utilizar. Aún no eligen a su candidato, pero algo seguro es que ninguno de los tres posibles es el mejor ni el más indicado (ninguno de los precandidatos de ningún partido hasta ahora lo es; qué diferente habría sido una elección entre Beltrones, Ebrard y Lujambio). Sin embargo, tienen un gran factor a favor: el gobierno. Y nos dimos cuenta en el 88 y en 2006 que es un factor MUY importante. Si bien el supuesto fraude del 88 fue más evidente que el del 2006, el problema en el 2006 no vino solamente después de la elección, sino antes, con la guerra sucia emanada desde el gobierno hacia el candidato que se vio ganador en enero y que perdió en julio por soberbia y por una fuerte campaña de desprestigio. Sea Vázquez Mota, la impreparada, Creel, el gris, o Cordero, el idiota, estamos ante los candidatos más débiles del PAN desde Fox. El mismo opaco de Calderón era más fuerte y fue más hábil siempre que cualquiera de estos tres. No se diga Diego Fernández o Maquío.
Por último, está la izquierda (PRD-PT-Alianza Ciudadana, etc.), con López Obrador. Su proyecto de nación tan cacareado durante siete años (en realidad más de diez), junto con su imagen sencilla lo hacen el más carismático de los candidatos (Peña Nieto es carita, pero un patán). Se ha vuelto loco desde que perdió la presidencia en 2006, pero parece que está tomando medicina o algo así, porque es otro desde hace unas semanas. Ahora, no golpea con todo y parece más cuerdo. Sin embargo, el autoproclamado “Presidente Legítimo” se ha ganado opositores como casi ningún otro líder de opinión en el país. Sus métodos no son los más sensatos, pero esto le ha dado su más fuerte carta: su propio “voto duro”. El voto duro es un término que refiere a esa gente que vota siempre por un partido, sin razón aparente. La mayoría de los partidos fuertes en el mundo lo tienen. El PRI tiene el más famoso de México y el PAN tiene el propio, sin embargo, a diferencia de todos ellos, López Obrador tiene su propio voto duro, no su partido. El PRD es débil, pero AMLO ya trae a gente que va a votar por él incondicionalmente y eso es un valor agregado que nadie le puede dar a ningún partido. Como todo personaje o partido con voto duro, también tiene su voto duro en contra, pero eso no parece afectarle, pues ganó la encuesta que elegiría el candidato de la izquierda a la presidencia por encima de Marcelo Ebrard.
Estamos a expensas de tres poderes muy fuertes que nos tienen tomados del cuello. No nos podremos escapar fácilmente de ello, porque estamos inmersos en una sociedad sin cultura generada, desarrollada y perfeccionada por esa gente que se cree magnánima y todopoderosa y que jamás nos dejará darnos cuenta. Sólo nosotros podemos salvarnos y no lo estamos haciendo como deberíamos. Estamos vulnerables y es más triste porque parecía por el 2006 y el 2009 que los tiempos de debilidad habían pasado. Incluso la alternancia del 2000 (en partido, mas no en ideología), había generado un sentimiento de poder del voto que no se veía desde 1988. Ahora, no se ve tan claro el panorama electoral, porque se han encargado de atontarnos más y más.
Lo que se nos avecina
Se nos viene año de elección en un país copado por la injusticia (¿a poco no es injusto que no podamos salir a estas calles que con nuestro dinero se han construido? ¿a poco no es dolorosamente injusto que 60 mil personas, incluidas unas 30 mil que pudieran ser criminales, hayan dejado huérfanos a sus hijos?), otro de los fallos del gobierno. Se viene una lucha por el poder en una nación sin orden, la última de las faltas del gobierno.
El pueblo necesita darse cuenta de lo que implica vivir en una democracia y de que, definitivamente, México no es una. Por el contrario, sigue siendo la dictadura perfecta que el imbécil de Vargas Llosa dijo. Es el zoológico que el imbécil de Fernando Vallejo. Pero no porque así deba ser, sino porque como pueblo, no entendemos el significado de democracia. Seguimos asumiendo que esta palabra significa votar cada tres años, pero no comprendemos que, en realidad, elegimos a quien nos va a servir, a quien le pagamos y quien TIENE que resolver nuestros problemas porque lo contratamos para ello.
El “gobierno” ha malentendido a la democracia de manera deliberada. El pueblo la ha malentendido sin querer. Y el año que entra será letal. Tres candidatos muy fuertes, no por quienes son, sino por el ejército que traen con ellos, contenderán por seis años de poder casi infinito. México deberá elegir a quien los comande durante seis años porque así se entiende la democracia en esta nación. Durante seis años le estaremos dando nuestros ahorros, nuestro trabajo y nuestras vidas (el cuarto poder provoca que esta frase que suena a cliché, a esquizofrenia, sea cierta y cada vez más tristemente cercana a todo ciudadano) a una persona que decidirá sin considerarnos, sin entendernos… ¡vaya! Sin consultarnos siquiera.
Este es el peligro que corre nuestra nación: de quedar en manos eternas de gente que no quiere otra cosa que nuestras entrañas. Si el país se democratizara, tendrían ellos que preocuparse del poder que tenemos. Nos han ido envolviendo en un letargo que nos lleva a las urnas a votar por quien es el menos peor para dirigirnos, cuando, realmente, deberíamos elegir al mejor para servirnos, porque eso son: servidores públicos, mandatarios y no dictadores.
El 2012 es un año muy peligroso porque será la pauta. Ante candidatos tan pobres en ideas, pero tan ricos en equipos y compromisos, corremos el riesgo de perder para siempre a este país que nos ruega día a día, a fuerza de balazos, sangre y pólvora, que lo recuperemos para siempre porque siempre nos perteneció.
martes, 22 de noviembre de 2011
domingo, 21 de agosto de 2011
martes, 5 de julio de 2011
Nole, el ídolo

Los países necesitan ídolos. Las estrellas son necesarias para alumbrar todos los cielos. A veces, esos ídolos se crean. En otras ocasiones, las más contadas, pero las más grandiosas, esas estrellas nacen por sí solas y brillan con su propia luz. Los ídolos de piedra son tallados por aquellos que desean fervientemente tener sobre quién volcar sus esperanzas y sus rezos. Los ídolos que se construyen solos se ganan los rezos a base de acciones. Y, en estos días, un ídolo que se venía generando, explotó y, ahora, deslumbra ese cielo que le había apartado un lugar.
miércoles, 8 de junio de 2011
Necesitamos más Chicharitos pt. 2
martes, 31 de mayo de 2011
Nadal, el malquerido
Hace algún tiempo, contrariado, el tenista español (seguro se enojará si digo que es español, pero, para todo el mundo, la gente nacida en España se llama así) Rafael Nadal, reclamó al público de Roland Garros la actitud que suele tener hacia él: vitoreando con fuerza los aciertos de sus rivales y siendo poco corteses con él. Esta situación es muy común en casi cualquier torneo que juega. Normalmente es el niño que nadie pela, que a todos les cae gordo, que pocos lo toman como su jugador favorito y que muchos, secretamente o no tanto, quieren que pierda.
domingo, 22 de mayo de 2011
12:50, press Return

domingo, 15 de mayo de 2011
Asombrarse
El asombro puede darse al descubrir que la vida realmente es como un partido de futbol infantil. Hay quienes hacen su mayor esfuerzo, pero simplemente están jugando en una categoría superior. Hay quienes juegan en ventaja por, precisamente, participar en una categoría inferior a la que deberían y, basta conque se den cuenta para decidirse a cambiar o quedarse estancados en esa posición cómoda del cachirul. Pero, perdidos entre el montón de chiquillos que corren detrás del balón, se encuentra a un grupo selecto de cracks que corren, pelean, cabecean, meten, se desmarcan, disparan... Pareciera que por sí solos podrían ganar los partidos. Pero no es así. En el futbol, como en la vida, esa gente talentosa necesita de sus compañeros, de su entrenador, de su público, para lograr vencer.
Así, pues, es sólo así, respaldados por todo su equipo (incluso sus compañeros menos hábiles) que, al final de todo, a pesar de las adversidades, soportando los leñazos de los defensas contrarios, esos Pelés, esos Maradonas, esos Messis, pueden, antes del silbatazo final, anotar el gol de la victoria.
viernes, 13 de mayo de 2011
Respira
martes, 29 de marzo de 2011
Necesitamos más Chicharitos pt. 1
jueves, 10 de marzo de 2011
La vida es simple
O queremos, o no... o nos arriesgamos, o no... o buscamos, o no... o intentamos, o no.. o amamos, o no... o deseamos, o no... o vivimos, o no... o nos enamoramos, o no... o nos tomamos las manos, o no... o gritamos, o no... o somos justos, o no...
Les aseguro desde ahora que uno es más feliz cuando se da cuenta de esta simpleza de la vida. No más intentar en vano... no más autoengañarnos y convencernos a nosotros mismos de que esto es algo bueno y hay que hacerlo...
O queremos, o no. Punto.
miércoles, 9 de marzo de 2011
I realized quickly, when I knew I should...
Veinticinco años se dicen fácil. Todavía recuerdo cuando, teniendo unos diez u once años, mi padre me explicó qué son las elecciones y que a los dieciocho años se puede votar. "Pero tú vas a votar hasta los veinte, porque no hay elecciones sino hasta entonces", me dijo. Me daba cuenta que me faltaban nada más ni nada menos que nueve para llegar allí. Ahora, ya han pasado cinco años de eso, ya voté dos veces y voy por mi tercera. Veinticinco años se dice fácil... se viven fácil.
Durante este tiempo he aprendido muchas cosas de la vida que me han marcado y me han guiado a través de las diferentes decisiones que he tomado (y las que tomaré). Es tonto decir que lo que se vive no le deja enseñanza; un escritor no puede desligarse de lo que ha vivido y siempre plasmará en sus escritos un poco de su vida. Así, en la vida, uno vive de acuerdo con las experiencias que ha adquirido.
De esta forma puedo decir que muchas experiencias y aprendizajes me han marcado y me hacen ser la persona que soy. Bueno o malo, soy quien soy por lo que he vivido y la gente que ha vivido esto conmigo. A todas esas personas les agradezco su cariño y su amistad y debo decirles que es gracias a ustedes que estos veinticinco años han tenido sentido. Por todo esto, quisiera hacer una reflexión sobre mi vida y lo que este cuarto de siglo ha dejado en mí.
Desde muy chico entendí que debe uno aceptar que existen círculos a los que pertenece, lo quiera o no: la familia, los amigos, la relación con la novia, el trabajo, la escuela... Y es importante aprender a darles prioridad. Mi familia, a pesar de ser, quizá, la familia no nuclear más desunida del mundo (mis padres y yo tenemos una excelente relación, pero fuera de ello, son muy pocas las ocasiones en las que convivimos con mis tíos, primos, abuelita, etc.), nos queremos muchísimo y somos la primera prioridad siempre, antes que los demás. Eso nos ha costado relaciones, sin embargo, estoy seguro que ninguno de nosotros nos arrepentimos.
Eso de las prioridades, sin embargo, me complica la vida. Siempre he vivido tratando de cumplir con esos círculos. Si pueden leer, dentro de los círculos, no incluí uno que diga "la relación con uno mismo", porque siempre la dejo al final. Me cuesta mucho trabajo darme tiempo para mí mismo, porque trato de cumplir con todo lo demás antes. Esto normalmente me complica las cosas, pero no me molesta. Así he vivido hasta hoy.
Otra cosa que aprendí desde pequeño es que no hay mejor momento en la vida que cuando ríes con tus amigos a carcajadas. Soy una persona solitaria - a la fuerza al ser hijo único -, pero sé que el pasar tiempo con los amigos es maravilloso.
Aprendí que soy una persona demasiado fría. Es muy difícil llegar a ser mi amigo (realmente amigo). Pocas personas saben lo que pienso y lo que siento, porque nunca aprendí a externar lo que traigo dentro. Mi familia así es y así crecí. Sin embargo, si llegas a ser mi amigo(a), puedes estar seguro(a) que puedes contar conmigo para lo que sea y que, aun cuando no siempre me acuerdo de ti, nunca dejarás ese lugar en mi corazón.
En estos veinticinco años he aprendido que existe gente que se queda en tu corazón aunque no valga la pena y gente en cuyo corazón, a pesar de creer que así fue, nunca dejaste huella. Ese sentimiento es extraño y doloroso, pero es real y creo que todo mundo lo ha sentido. Por otro lado, existe ese sentimiento grandioso de haber trascendido en el corazón de alguien que no esperabas y que logra ser una persona muy importante en tu vida.
Existe una frase que les escribí a mis alumnos hace un año que decía algo parecido a esto: "Si no encajan en un lugar, NO ENCAJAN. La vida es como el tetris". A fuerza de palos he aprendido esto. A veces, uno quiere forzar algo en los sentimientos de los demás, lo cual es inútil (no digo que es tonto, porque todos lo hemos hecho y, la verdad, no es tan malo). No digo que nunca más lo vaya a hacer. Es más, no puedo decir que no lo esté haciendo o lo haya hecho recientemente. A veces, las piezas entran muy a fuerza e, ingenuamente, creemos que siempre es así y siempre lo intentamos, aunque no haya ningún indicio de que sea así. No digo que no hay que hacerlo, simplemente hay que estar preparados para cuando nos demos cuenta de que hay que desistir.
Aprendí a querer mucho. Realmente, si alguna vez te he dicho que te quiero (aun si fue en una borrachera), es porque te quiero y eso nunca muere.
Me gusta escribir y, aunque no puedo decir que lo hago bien, lo hago con la regularidad y he mejorado. He aprendido que no hay manera mejor de compartir lo que uno piensa o siente, que con la palabra escrita. Las palabras orales normalmente se las lleva el viento (Platón, Homero y Pitágoras son excepciones interesantes, pero unas de las pocas), mientras que lo escrito se queda para siempre. En cuanto dé clic al botón de publish de esta nota, lo que haya escrito quedará para siempre en el ciber espacio. Aun cuando lo borre, en algún momento estas palabras dejaron de estar en mi memoria ROM y pasaron a ser parte del universo de bits. De la misma manera, al imprimir un libro (o publicar un cuento), se plasman en papel las ideas y, especialmente cuando regalas una copia, quedan para siempre en un papel que no podras destruir. Si hubiera un trabajo al que quisiera dedicarme es a ser escritor.
La vida me ha enseñado que enseñar es la actividad más gratificante que hay. La posibilidad de influir en las mentes de quienes van a mandar al mundo en un futuro me llena de un entusiasmo que, dudo, encontraría en otra actividad. Si bien, mi profesión soñada es la de escritor, el ser escritor es una actividad egoísta: escribes lo que piensas y ya. El enseñar es un oficio que se comparte con el alumno. El profesor aprende mucho más de los alumnos que los alumnos del profesor y eso, aunque suene cursi, me hace sentir muy afortunado de ser profesor.
Aprendí, aunque, desafortunadamente no he podido ponerlo en práctica, que el haber tenido la vida que he llevado (la familia en la que crecí, las amistades que he recolectado, la educación que he recibido, las herramientas que se me han proporcionado), me obligan a retribuir a la sociedad lo que se me ha brindado. Pienso (y en eso sé que muchos MUCHOS de mis amigos difieren conmigo), que uno no debe ver solamente por sí mismo y que antes de asegurar la libertad en el mundo, se debe asegurar la justicia. Creo firmemente que una persona no puede ser libre mientras no compita en las mismas condiciones con aquellos que deberían de estar a su nivel. No puede ser que se diga que una persona es pobre porque no ha asumido su libertad de ser rico, cuando las reglas de competencia no son lo suficientemente justas como para que pueda asumir esa libertad. Por otro lado, no se puede decir que una persona es libre de hacer lo que quiera, cuando lo que hace afecta a los demás (incluso indirectamente), especialmente cuando esa gente a quien se afecta no entiende que se le está afectando. Algún día quisiera dedicarme a asegurar esa justicia para que todos podamos ser libres.
He aprendido que la gente que lo rodea a uno es la que hace que la vida sea tan maravillosa como es. He aprendido que la distancia es solamente una ilusión y que, gracias a las ventajas de la tecnología, se puede tener una amistad sincera aun con gente que vive en otro continente. Que las amistades más antiguas nunca mueren, si fueron amistades en realidad. Que las amistades nuevas son igual de buenas, pero solamente sabremos si fueron reales al pasar los años. Que uno no conoce realmente el mar si no ha visitado Skagen o ha viajado en barco con sus amigos. Que un fin de semana en Chapala es suficiente para calmar cualquier nostalgia. Que vivo enamorado siempre, pero nunca amando. Espero algún día ser amante, no enamorado.
He aprendido que nunca se deja de aprender y que, el día de mañana, si muero, moriré en paz porque sé que he aprendido lo que he tenido que aprender hasta hoy... pero siempre con ganas de aprender más.
martes, 22 de febrero de 2011
Microcuento
México
-Esto se nos está yendo de las manos.
-No, compadre. Esto se nos está yendo a la mierda.
jueves, 10 de febrero de 2011
Una vez más
Piensa siempre en ella y trata, sin lograrlo completamente, de escribirle una carta. Hace tiempo que quiere hacerlo. Hace tiempo que lo ameritaba. Hace tiempo que tiene cosas que escribir y que no se atrevía. ¿Por qué? Porque así es él. Tenía miedo de lo que pudiera responder. Ahora, le encantaría saberlo.
Le gustaría verla una vez más y no se ha podido. Por una u otra razón no se ha podido. Parece tanto el tiempo que hace de la última sonrisa de ella frente a su mirada. Y parece tanto porque es tanto. Casi nunca se ven. Y, al mismo tiempo, no sabe si ella quiera que se vean. Parece que sí y, a veces, parece que no. Duda. No lo sabe. Es extraño, porque, cuando están juntos es genial, el tiempo vuela y se divierten. Pero es tan a cuentagotas el tiempo juntos.
Le gustaría verla una vez más y no sabe si ella quiera lo mismo y eso le hace sentir tantas dudas.
Y es raro, porque, al no verse, él siente algo que nunca antes había experimentado: la extrañaba. Toma el lápiz y empieza la carta y escribe con su mejor caligrafía: "Te extraño". Y es que, junto a ella, siempre quiere ser mejor. A veces exagera al intentarlo, pero no le importa. Piensa en ella, y en esa sonrisa que quiso besar y que aún quiere besar. Escribe eso sobre el papel. La carta toma forma.
Se acerca una fecha especial y quisiera estar con ella. Sabe que ella no querrá o no podrá y terminará frustrado. No sabe si intentarlo. Al menos la carta quedará lista. Sonríe, la recuerda y recuerda su cuerpo amable de princesa, su figura exacta y sus curvas de tentación, sus manos gentiles, sus ojos claros, toda ella.
Y, de pronto, recuerda esos momentos en que pareciera que no quiere estar con él. Toma la hoja de la carta, lee en voz alta algunas líneas "te extraño", "tu figura mágica", "tu inteligencia que me hace sentirme tan pequeño, pero, a la vez, tan afortunado de estar a tu lado"... Se frustra, pero no llora. El llanto es para los amantes, no para los enamorados. Se dirige a su cuarto a dormir.
Mientras él hace bolas la carta y la lanza al bote de basura, como pretendiendo que el viento de la parábola que describe su tiro borre las palabras que salieron del corazón pero terminarán en el basurero, ella se acuesta en su cama a dormir, pensando en él y en lo mucho que desea que él no se rinda.
miércoles, 19 de enero de 2011
La Revolución de 2010 (un cuento obligatorio)
- ¿Y si tiene razón el doctor? -preguntó ella al comandante, mientras él miraba al vacío en ese cuartucho de cinco por cinco que les había servido de cuartel y refugio desde el primer día, más de dos años antes, hasta ese día 19 de marzo.
El comandante estaba tan absorto en sus pensamientos que no la escuchó. No podía ni siquiera darse cuenta de que estaba allí, donde tiempo atrás, cada vez que leía las noticias, derramaba lágrimas de impotencia y de coraje mientras apretaba el periódico con todas sus fuerzas; en ese lugar donde había logrado reunir a tantas personas que pensaban como él, que apretaban el periódico todos los días; en ese lugar donde había logrado convencer al doctor de unirse a su causa a pesar de las diferencias entre las ideas de uno y otro; allí donde se había desvelado noches enteras escribiendo, primero, los cinco puntos que serían títulos de los capítulos de lo que después fue un ensayo de 67 páginas donde se explicaba la razón de la lucha y que se convertirían en el manual de la revolución; en ese lugar donde la había conocido y conquistado a ella, quien le hablaba en ese momento sin que él escuchara; sentado en esa silla que era la única que se había quedado del juego de seis del comedor que había vendido para financiar la compra de armas a un guerrillero semipatriota que las vendió baratas.
El comandante recordó, hasta sin quererlo, ese primer día cuando invitó a sus aliados en la lucha: el aviador, el poeta, el profesor, la abogada, el doctor y ella. Los sentó alrededor de la mesa mientras les hablaba de ese pésimo mundo y ese chiquero que quedaba del país. Recordó cómo miró sus caras de asombro mientras gritaba repitiendo palabras de Zapata, de "el Ché", de Martin Luther King y todas esas personas que le inspiraban a luchar. Muchos de ellos estaban escépticos ante la posibilidad real de cambiar el país. "Recuerden que todo aquello que fue puesto en este mundo, todo lo hecho por la mano de Dios, es transformable. Si el país... ¡si el mundo entero no lo fuera, entonces nosotros no deberíamos de existir!", dijo el comandante, convenciendo a casi todos de la necesidad de una lucha... a todos, excepto al doctor.
Le dio una copia de su ensayo titulado "Sentimientos de la Nación" a cada uno de los allí reunidos, enfureciendo al doctor, quien le lanzó los papeles al pecho.
-¿Cómo te atreves a poner ese título a algo así? Eres- dijo -un ladrón de ideas. Si Morelos leyera ese manuscrito, te golpearía en la cara, porque lo que él quería de México no era héroes, sino hombres. Morelos no heredó el país a estrellas, sino a engranes que ayuden a mejorar este país. ¡No debes lucirte para lograr un cambio! Debes trabajar.
Todos se conmovieron tanto con las palabras del doctor que, a pesar de estar totalmente decididos de iniciar la batalla, convencieron al comandante de cambiar el nombre del texto. A partir de ese primer día, el tratado de sus razones para luchar fue llamado "Plan de Guadalajara" y, a pesar de nombrarlo "Comandante de la Revolución", estuvieron todos de acuerdo en que no se asumirían como héroes en caso de ganarla. Sus nombres no deberían aparecer en los libros de texto como héroes. Si perdían, de todos modos no aparecerían. Por ello es que se dieron nombres clave al principio: aviador, profesor, doctor, abogada, poeta y ella, quien para el comandante solamente era ella y a quien amaba y no podía llamar por su clave, "Química". Después, esos nombres clave se convertirían en sus verdaderos nombres de pila y aquéllos que estaban escritos en sus actas de nacimiento se convirtieron en simples apodos fuera del mundo real que ellos empezarían a escribir.
El doctor duró escéptico durante varias semanas, mientras discutía a diario con el comandante. No es que no quisiera cambiar al país, que no deseara con todas sus fuerzas matar al mal gobierno o que pensara que así era mejor. Era solamente que las maneras que planteaba el comandante no lo convencían. Mencionaba seguido a dictadores que habían vencido a sus opositores y se habían alzado más poderosos que nunca. "¿Entonces qué haces aquí?", le preguntó una vez el aviador. "Estoy aquí porque quiero lo mismo que tú: un país más justo. Es solo que necesitamos una estrategia mejor planteada." Entre el profesor y el doctor, pulieron el Plan de Guadalajara para que fuera un verdadero plan de guerra, sin quitar la parte importante escrita por el comandante.
- Excelente nombre tiene este escritillo -solía decir el doctor -. Pancho Villa decía que Guadalajara era el gallinero de la Revolución. Ahora estaría orgulloso de nosotros.
La abogada se encargó de enviar el ensayo a todos los periódicos y revistas independientes y conocidos por subversivos del país. En más de la mitad, los publicaron, una página al día, hasta que se llegó el día 12 de diciembre de 2010, una fecha importante, pues en los últimos tres párrafos del Plan, se podía leer:
Hermanos Mexicanos, démonos cuenta de la necesidad de cambiar este mundo nuestro, este país que solamente nos llena de tristeza. Nosotros podemos lograr que este país de nuestros abuelos y nuestros padres sea mejor para nuestros hijos. Les pregunto, hermanos y hermanas, ¿Es esta la nación que le queremos heredar a nuestros vástagos? ¿Es acaso esta agua contaminada por el petróleo del gobierno, estas calles llenas de los hoyos del presupuesto de nuestros impuestos, este cielo marrón y esta sangre envenenada, triste y pobre la que queremos que reciban nuestros nietos?
No es posible tanta pobreza y tanta soledad. No es posible que nos dejen a nuestra suerte, hermanos. Muchos se quejan y no hacen nada. Muchos se quejan de los que se quejan porque dicen que uno no puede esperar que el gobierno nos saque de los problemas. Y yo me pregunto: ¿Por qué no, si es su trabajo? ¡Claro! No se puede esperar eso del mal gobierno. Pero de un gobierno que responda al pueblo porque salga del pueblo, sí se puede esperar representación, ayuda y una búsqueda por la justicia y la libertad. La respuesta es simple: cambiemos al mal gobierno por uno bueno, nacido del pueblo, listo para cumplir y servir al pueblo, porque la verdadera democracia así lo dicta.
Por todo esto, hermanos Mexicanos, los conmino a unirse a una causa que no solamente es justa, sino que es obligatoria. El país no está bien, ni está cerca de estarlo. Unámonos en una lucha que pretendería ser pacífica, pero que tomará las armas de ser necesario. No podemos permitirnos el lujo de seguir alimentando a esta raza de gente inútil llamada "clase política". El día de mañana, hermanos, tomemos las plazas, las ciudades, los pueblos, las iglesias, las escuelas de toda la nación, y gritemos con todas las fuerzas "¡Esto va a cambiar! ¡México va a cambiar! ¡Viva México!" Que el 13 de diciembre sea recordado por nuestros hijos y nietos y quienes nos sobrevivan, como el día en que México comenzó a cambiar; el día en que inició la verdadera Revolución de 2010.
El comandante iba y volvía a la realidad en ese cuartucho, mientras se sentía exactamente igual que cuando estuvo a punto de morir por primera vez, hacía más de un año, cuando el ejército les ganó una batalla en Guanajuato y lograron capturarlo.
- ¡¿Quién es su líder?! -, preguntaban ellos, mientras le golpeaban la cabeza para luego sumergírsela en agua tan caliente que le quemaba los ojos a pesar de tener los párpados fuertemente apretados-. Dinos o morirás -Le dijo una voz tranquilamente mientras escuchaba cómo se amartillaba una pistola.
- Nadie es líder en esta Revolución. El pueblo es el único líder. La Revolución es más que yo o que ustedes. Mátenme y alguien seguirá luchando por esta justa causa -respondía el comandante sin ningún dejo de miedo en su voz aun teniendo ante él el cañón de una pistola apuntándole. Esa fuerza con la que decía "pueblo", era suficientemente aterradora para sus enemigos que nunca se atrevieron a jalar el gatillo. Dos semanas después, la Revolución tomaría ese edificio del ejército y liberarían al comandante, quien regresó lleno de vida para seguir luchando.
Ahora, el comandante no tenía miedo, igual que no lo tenía esa vez que estuvo cerca de morir. Sin embargo, sentía a penas por segunda vez en los más de dos años de lucha que llevaban, que quizá, como dijo ella, el doctor tenía razón.
- ¿Y si tiene razón el doctor? -preguntó ella por segunda ocasión, logrando sacar al comandante de su trance y haciéndolo dudar.
- Esta Revolución está perdida, comandante. La causa está completamente derrotada -había dicho el doctor a penas unos minutos antes, para después dirigirse a la ventana y mirar a una ciudad en lucha.
- ¿Y si tiene razón? -preguntó por tercera vez.
El comandante se le quedó viendo a los ojos y estuvo a punto de quedarse callado, lo cual habría significado la derrota final de la Revolución; de haberse quedado callado, el comandante habría aceptado su destino y esperaría solamente a que llegaran los tanques y los hombres vestidos de verde a matarlos sin oponer resistencia.
De pronto, al ver los ojos de ella, el comandante recordó la primera vez que la vio llegar y cómo se había enamorado perdidamente de su mentalidad ávida de justicia para el país; recordó el rostro fuerte del doctor cuando lo convenció finalmente de luchar; recordó los cientos de "puta madre" que había gritado al viento cuando leía de pobreza, desigualdad y hambre en el país; recordó los 300,000 muertos de la guerra previa a la revolución, las mentadas de madre y habló por fin, con voz más firme que la más firme que jamás le habían escuchado antes:
- Aún así vale la pena seguir luchando -dijo el comandante, dando por hecho que morirían, pero su legado quedaría en los libros de texto, no por sus nombres, sino porque se habrían conseguido, al fin, las dos cosas que faltaban y que eran el estandarte de la Revolución: Justicia y Libertad.



