sábado, 26 de junio de 2010

Esférico 2010 - Parte II. Mi Gusto Es

(Los caprichos de los Directores Técnicos)


Los entrenadores del mundo se dividen, generalmente, en dos tipos: los ofensivos y los defensivos (los arriesgados que pocas veces ganan algo y los "ordenados" que generalmente resultan campeones). En México, se les ha bautizado "Lavolpistas" y "Lapuentistas". Dentro de los primeros, están Miguel Herrera, José G. Cruz y Daniel Guzmán. Dentro de los segundos, se cuentan Raúl Arias, Víctor Manuel Vucetich y José Manuel de la Torre. Viendo los nombres, sobra decir quiénes han sido más exitosos.

En el futbol mundial se presentan los mismos dos tipos de entrenadores. Los hay defensivos (ordenados) como José Mourinho, Guus Hiddink, Marcello Lippi y Dunga. Los hay arriesgados como Felipe Scolari, Josep Guardiola y Rafael Benítez. Los primeros, apuestan por un futbol más equilibrado y menos espectacular. De los segundos, simplemente da gusto ver a sus equipos jugar.

Sin embargo, a pesar de sus diferentes escuelas, todos los entrenadores coinciden en una característica: son autoritarios. Se creen los amos y señores del campo. Hacen y deshacen equipos (claro, mientras los dueños los dejen). Dentro de los entrenadores autoritarios -todos- existe una raza especialmente autoritaria: los entrenadores de selecciones mundialistas.

Se pueden contar infinidad de casos en los que dichos entrenadores han cometido "injusticias" al dejar fuera a tal o cual jugador quien, según la afición, merecía pertenecer a la lista final de 23 jugadores que dsiputarían la Copa del Mundo. Todos ellos, se escudan bajo el muy válido argumento de que "ellos deciden" quién conforma de mejor manera un equipo de acuerdo con su planteamiento táctico. No siempre los mejores jugadores, o los que se encuentren en mejor momento serán quienes vayan al mundial y otros jugadores, de características o momentos relativamente inferiores, ocuparán su lugar en su escuadra nacional. En otros casos, dichos jugadores sí son llamados, pero terminan relegados a la banca por decisión del técnico.

Sucedió en 1994. Mario "Lobo" Zagallo tenía en la banca a Ronaldo Luiz Nazario de Lima. Con sólo diecisiete años, fue llamado para participar en el mundial de Estados Unidos, donde Brasil resultó campeón en una de las finales más aburridas de la historia. Esa copa le permitió brillar a Romario, Bebeto y Dunga. Pudo ser el mundial de Ronaldo. A la postre, se convertiría en el máximo anotador de todas las copas mundiales. Su talento y efectividad lo han convertido en una leyenda viviente del deporte de las patadas.

En el presente mundial de Sudáfrica 2010, Dunga, actual entrenador de la selección brasileña dejó fuera de la lista final a Ronaldinho, elegido como el mejor jugador del mundo en 2004 y 2005, y a Adriano, excelente jugador y delantero. Holanda juega sin Ruud Van Nistelroy e Italia dejó en casa a Francesco Totti. Raymond Domenech, por su parte, mantuvo como suplente a Thierry Henry durante toda la participación francesa (habiendo hecho lo mismo con David Trezeguet en Alemania 2006).

En México se repiten estos acontecimientos cada cuatro años. Se puede recordar el caso de Hugo Sánchez en el mundial de 1994, quien no jugó por decisión del técnico Miguel Mejía Barón. En Francia 1998, Luis García fue la causa de las reclamaciones (aunque Ricardo Peláez, Luis Hernández y Cuauhtémoc Blanco lograron hacer un papel más que decoroso). En Corea-Japón 2002, Claudio Suárez no integró la lista final y, en el partido decisivo contra Estados Unidos, el técnico Javier Aguirre sacó a Ramón Morales -quien pasaba por un gran momento- para meter a un Luis Hernández de actuación pobre.

El mundial 2006 tuvo sus controversias. Moisés Muñoz participó durante todo el proceso, pero cedió su lugar a Guillermo Ochoa a última hora; Sinha y Guillermo Franco fueron a Alemania siendo naturalizados mexicanos; por último, Cuauhtémoc Blanco pasaba por un momento interesante, sin embargo, por conflictos con Ricardo LaVolpe, se quedó fuera del equipo mexicano que participó en la Copa del Mundo, dejando su lugar a Rafael García, yerno del entrenador.

Quizá, el mundial con más controversia en el equipo mexicano ha sido el de 2010. Desde el principio hubo dudas con respecto a quiénes lo integrarían: ninguna línea parecía clara y sólo algunos jugadores parecían seguros en la lista final. Rafael Márquez, Carlos Salcido, Francisco Javier Rodríguez, Andrés Guardado, Ricardo Osorio, Giovani Dos Santos, Guillermo Franco, Héctor Moreno, Javier Hernández y Carlos Vela eran los elementos que estarían seguramente en Sudáfrica. Oswaldo Sánchez participó durante la eliminatoria, sin embargo, fue quedando relegado de la portería y, faltando días para presentar la lista final, Aguirre se decidió por Guillermo Ochoa, Luis Michel y Óscar Pérez -éste último le quitó la posibilidad a Jonathan Orozco del Monterrey-. En defensa, jugadores como Fausto Pinto y Juan Carlos Valenzuela no pudieron llegar a la justa mundialista -Valenzuela, incluso, participó en parte de la concentración final rumbo al mundial-. La delantera fue la línea más clara, quedándose Guillermo Franco, Javier Hernández, Alberto Medina, Adolfo Bautista y Cuauhtémoc Blanco, junto con Carlos Vela y Giovani Dos Santos. El medio campo fue el punto de mayor controversia: faltando un día para entregar la lista final de 23 jugadores a la FIFA, Javier Aguirre dejó fuera a Jonathan dos Santos, jugador del Barcelona, qudando dentro Adolfo Bautista, quien parecía el elemento más lógico para eliminar.

La controversia de la lista final no fue la única ni la más grave. Si bien el joven Dos Santos ha pasado sin pena ni gloria por la selección y Bautista ha pasado con más pena que gloria, la decisión no pareció del todo extraña. Bautista no ha participado en ningún partido y Dos Santos muy probablemente no lo habría hecho tampoco. El verdadero tema de conflicto vino con el inicio del mundial.

El partido contra Sudáfrica terminó con empate que debió ser derrota para México. El primer tiempo fue dominado por el Tri, con grandes actuaciones de Dos Santos, Vela y Paul Aguilar. Un yerro por parte de Dos Santos y dos por parte de Franco mantuvieron el cero en el marcador. Para el segundo tiempo, Aguirre sorprendió al sacar a Paul Aguilar, pero ingresó a Guardado, quien batalló, luchó y se entregó, dando una actuación excelente, como suele hacerlo. Franco, por su parte, siguió fallando, jugando de manera deficiente y a un ritmo diferente al del resto del equipo. Después, entró Cuauhtémoc Blanco, quien jugó muy lento y sin coordinación con el resto del equipo. Parecía un error total tener en la banca a Hernández y en la cancha, tanto a Blanco como a Franco. Hernández entró finalmente, pero no tuvo las oportunidades que en otros partidos.

Para el partido contra Francia, la afición pensaba que jugarían de inicio, tanto Hernández, como Guardado. Nada. No sólo no fueron titulares, sino que Guardado ni siquiera jugó. Hernández entró y a los pocos minutos anotó el primero de los dos goles con los que México derrotó a Francia. No cabía duda: Javier Hernández debía iniciar ante Uruguay, tomando en cuenta que, también, Franco había sido amonestado.

Finalmente, contra Uruguay, Guardado fue titular, dio un primer tiempo de excelencia y estrelló un disparo de larga distancia en el larguero de los sudamericanos. Fue el mejor elemento del partido, pero abandonó la cancha al medio tiempo. Mucho se dice que esta decisión se ha dado por desacuerdos entre Aguirre y él. Hernández entró unos minutos del segundo tiempo y generó peligro. Franco, por su parte, de pobre actuación durante el mundial, jugó todo el partido.

¿Qué pasará por la mente de Javier Aguirre? ¿Será que toda la afición está equivocada... que Vox Populi, Vox Dei no es cierto? Las diferencias de juego entre Blanco, Franco, Hernández y Guardado son notorias y el partido contra Argentina es vital para las aspiraciones del famoso "quinto partido". ¿Será cierto que Guardado no ha jugado por diferencias personales con el técnico? Sería una lástima, como lo sería, también, que se quedara en la banca un juego más. Ha declarado que no le gusta no jugar y, quizá, Aguirre lo tome como un reclamo. El entrenador, por su parte, hace válida su calidad de seleccionador y puede dejarlo en la banca, a pesar de ser, quizá, el mejor jugador de México. Y nada podemos hacer los demás, porque, ése, su gusto es, y quién se lo quitará... él decide y todos los demás, incluyendo a Guardado y Hernández, tenemos que aceptarlo y aprender a vivir con ello. Ni modo. Tal vez será un quinto mundial seguido quedando en octavos.

jueves, 17 de junio de 2010

Esférico 2010

Parte I- El Proceso (La Selección Mexicana rumbo a la copa del mundo de 2010)

Siempre he externado mi preferencia por Ricardo LaVolpe como el seleccionador que mejor ha entrenado a México. Si bien es antipático con la prensa, gritón, fumador y arrogante, no le recuerdo a la Selección Mexicana un mejor partido que el México-Argentina de la Copa Confederaciones 2005. Además, neutralizó al Brasil de Ronaldinho, Dida y Adriano en esa misma copa, estuvo muy cerca de llegar a la final y, en el partido por el tercer lugar, le jugó al tú por tú a una Alemania anfitriona y que, a base de fuerza física, acabó venciendo a México. Durante su gestión al frente del Tri, se catapultaron a la fama nombres como Carlos Salcido, Ricardo Osorio, Pável Pardo, Guillermo Franco y hasta el mismísimo Kikín Fonseca, quienes jugaron en Europa (o siguen haciéndolo), gracias a tremendas actuaciones con la verde.

Por esto, me parecieron incorrectos, poco éticos y hasta corrientes los comentarios que se vertieron hacia él días antes de jugar el mundial de Alemania, puesto que iban dirigidos hacia su persona, no hacia su trabajo, y enrarecieron el ambiente en torno a una Selección que prometía mucho y que, desafortunadamente, cumplió a medias.

El principal causante (y autor) de muchos de esos comentarios fue el pentapichichi Hugo Sánchez, considerado el mejor jugador mexicano de todos los tiempos. En ese tiempo había dirigido a los Pumas de la UNAM y estaba sin empleo, pero eso no le impedía mantener su política de romper con un principio ético de nunca hablar mal de un compañero de profesión. Lo hacía sin escrúpulos y le hacía ver mal como persona.

Lo peor del asunto fue que la Federación Mexicana de Futbol premió sus insultos con la Dirección Técnica del Tri. Sus tarjetas incluían haber sido el entrenador del único equipo bicampeón en torneos cortos. No tenía un estilo de juego, de entrenamiento y, con base en críticas, llegó a la selección en el momento en que más sólida se veía.

Desafortunadamente para él, y para todos, los fracasos no tardaron en llegar. Primero, la Copa de Oro 2007 no se ganó. Tan importante fue esa derrota en la final contra EEUU, que México perdió el derecho de disputar la Copa Confederaciones 2009 en Sudáfrica. Después, vino una Copa América engañosa, en la cual se ganó el tercer lugar. Fue engañosa, porque se jugó con una base de jugadores de un Pachuca que venían enrachados, fuertes y casi invencibles. De ahí en adelante, todo se derrumbó.

Se perdió en 2008 el derecho a participar en los Juegos Olímpicos de Pekín en una de las peores exhibiciones de pobreza futbolística en la Selección del siglo actual. Esa fue la última actuación oficial con Hugo Sánchez Márquez de entrenador. Con ello, llegó a su final una de las eras más oscuras del Tri, donde se hablaba menos de sus jugadores y más de su director técnico, debido a su habladuría, falta de conocimiento de la teoría del juego y, por sobre todas las cosas, su falta de resultados.

Llegó un interinato por parte del único entrenador que le ha dado alguna satisfacción a la afición mexicana, muy parecida a la del Atlas, pero que tocaremos en su momento: Jesús Ramírez. 'Chucho' había llevado a la selección infantil a ganar el único mundial que se ha obtenido en cualquier categoría. En Perú, una selección de la que sobreviven sólo algunos nombres, venció con autoridad a Brasil 3-0. Antes de partir, 'Chucho' dijo a los medios "vamos a ganar este mundial"... y cumplió.

Dirigió a la selección mayor sólo algunos partidos, con resultados buenos, para dar paso a la llegada del sueco Sven-Goran Eriksson. Los resultados con este director técnico de renombre mundial, innumerables satisfacciones para equipos europeos y dos ciclos mundialistas con Inglaterra, no fueron mejores que con Hugo. De hecho, podría decirse que fueron peores.

Sven nos tuvo a todos torcidos e infartados en el partido contra Honduras, donde se perdió con un golazo de Ricardo Osorio, en un juego para el olvido donde expulsaron a Carlos Vela y con una imagen infame de Oswaldo Sánchez pidiéndole a los hondureños que le bajaran al ritmo. Esa selección no traía nada de nada.

El gusto de entrenar a un equipo como México, con una afición tan entregada, le duró poco al sueco, pues no pudo ni siquiera cerrar el hexagonal final de la CONCACAF. Salió con más pena que gloria. Los medios le atribuyen el fracaso a lo que ellos llaman "desconocimiento de la idiosincracia del mexicano". Esa frase tan repetida oculta su verdadero problema: el futbol lo ha rebasado. Así como le ha sucedido a muchos técnicos dentro de la liga doméstica -como es el caso de Luis Fernando Tena-, Eriksson no ha evolucionado y no pudo llevar a un Inglaterra con jugadores de la talla de Wayne Rooney, David Beckham, Michael Owen, Steven Gerrard y John Terry a instancias decisivas del mundial.

Javier Aguirre llegó para calmar las aguas. Como la gran esperanza, el 'Vasco' guió a México a la calificación al mundial y a una concentración larguísima con juegos interesantes como los duelos contra Holanda, Inglaterra e Italia.

El mundial ya comenzó y el "proceso" ya concluyó. Es tiempo de mostrar si tanto cambio de técnico no ha afectado a la que quizá sea la mejor selección mexicana de todos los tiempos.

lunes, 31 de mayo de 2010

Santa Paulette

El hecho de que la Procuraduría de Justicia del Estado de México haya hecho tan público el caso de la desaparición de una adorable niña que padecía una discapacidad motriz, ha provocado que todos quienes nos hemos enterado del hecho, nos hayamos convertido en jueces y partes de una maraña de mentiras y engaños y clamemos la justicia que merecemos todos.

Tras la resolución final del caso, en la cual se dice que Paulette, la dueña esa cara de ángel que inundó nuestros correos electrónicos, periódicos, redes sociales y canales de televisión, murió por un accidente y que nadie, ni sus padres, ni sus nanas, ni las doscientas personas y dos perros que entraron a su cuarto durante los nueve días que duró desaparecida, intervino de ninguna manera en su fatal desenlace, México se dividió en dos: las autoridades y prensa que tratan de convencer a un auditorio de esta idea extraña y, por demás implausible del accidente, y una sociedad que se dice ofendida por la supuesta mentira que quiere vender el mencionado primer grupo. Las personas que se han hecho hermanos, padres, padrinos o simplemente fanáticos de Paulette encuentran argumentos, razones e ideas dignas de una teoría de conspiración... y, a decir verdad, suenan más probables que el supuesto accidente que mencionan las autoridades y que periodistas de renombre se han encargado de difundir y defender.

El video que muestra cómo es encontrada la niña (esto, después de un apagón de muchas horas, en un cuarto donde se habían hecho innumerables entrevistas y en la ranura de la cama que había sido revisada, inspeccionada y tendida), es, francamente, escalofriante. Ese video es una muestra de cómo se pasan algunos estándares televisivos (como mostrar cadáveres, por el amor de Dios), para tratar de vender una idea a un pueblo dominado por los medios de comunicación. De pronto, en un espacio claramente diferente de como se había visto en videos anteriores, se alcanza a apreciar un calcetín, una piernita, una niña. Ellos, las autoridades, dicen que la niña, quien padecía una discapacidad motriz y que había sido enseñada a bajar de la cama sola, podía haber intentado hacerlo por debajo de las mantas, se había enredado en ellas y había caído en ese espacio, perdiendo toda posibilidad de moverse, gritar o salir, terminando por asfixiarse. Ante el ojo no educado, esto podría parecer como una explicación lógica para un caso extremadamente alarmante, sin embargo, es importante destacar un detalle que los medios se saltan y evitan tocar: la pequeña fue encontrada NUEVE días después de haber desaparecido de su casa.

O estamos todos tarugos, o aquí hay algo que no cuadra. Hay una parte de la historia que no funciona y es el hecho de que un cadáver huele mal al poco tiempo de perder funciones vitales (de dos a tres días, los cuerpos comienzan a oler bastante mal). Resulta de destacarse (por no decir ofensivo), que gente que admiro por su estilo, trayectoria y poder periodístico, como Denise Maerker deje de lado un punto tan importante como el hecho de que el cuerpo de Paulette Gebara Farah, al parecer, no expedía ningún olor y, tras nueve días (tras los cuales, la habitación de la niña habría sido prácticamente una cámara de gases), la gente que estaba en el departamento no fue capaz de encontrarla. Es igual de destacable el hecho de que Carlos Marín, otro periodista que leo continuamente por su manera de estudiar y manejar las noticias y que se ha convertido, junto con Carlos Lorett de Mola, en los más odiados (al estilo América), en el programa Tercer Grado, nos quiera ver la cara al decir, entre otras cosas, que los perros que entraron al departamento estaban "entrenados para localizar personas vivas, no muertas". Es, repito, ofensivo leer estas historias.

Pero, ¿por qué ha sido tan doloroso para todos el caso de Paulette? Simplemente porque los mismos medios crearon tanta expectación. Ellos mismos crearon un monstruo que no pueden ahora manejar y que le dieron un desenlace demasiado misterioso y que no convence a la opinión pública. Si fuera cualquier otra niña, cualquier otro caso, ni en cuenta; pero resultó ser este caso el que tuvieron que resolver de esa manera y, por eso, nos ha hecho, a todos, sentir impotentes, ofendidos y, hasta, desamparados. Si nosotros exigimos justicia, imagínense esa pobre niñita que se nos adelantó.

En fin, este caso me deja con dos conclusiones muy claras:

La primera es que parece ser que ningún funcionario de la Procuraduría de Justicia del Estado de México, de los organismos nacionales e internacionales que participaron, ni de los medios de comunicación han comprado nunca carne que se les pasa y ya no pueden cocinar, han estado cerca de un animal atropellado o, simplemente, han visto alguna película o programa de televisión (sería mucho pedir que leyeran al respecto, porque no son ni médicos, mucho menos forenses). Parece que nunca se han dado cuenta de que cualquier cuerpo, después de unos días, APESTA. O, ¿será que la carne que ellos compran nunca se echa a perder?

La segunda, me llega de una reflexión sobre el mismo tema. Si, después de nueve días, un cuerpo no huele, estamos ante la presencia inequívoca de un santo. Según la leyenda cristiana, el cuerpo de un santo no huele mal, ni se pudre, sino que huele a flores. Entonces, sólo señalo lo obvio: acabamos de descubrir a Santa Paulette.

Santa Paulette, patrona de los niños perdidos, las nanas que quieren más a los niños que sus propios padres y los perros sin olfato, a ti pedimos por este país que se cae a pedazos. A ti rogamos para que se reforme el sistema judicial mexicano, para que los casos como el tuyo se esclarezcan y no queden impunes. A ti, la santa de cara de ángel, rogamos para que México vaya por mejor camino, para que haya justicia y para que el país tome el rumbo que merece.

Ojalá que estas súplicas a Santa Paulette lleguen y se cumpla alguna de ellas. Ojalá este caso sirva para replantear la manera de llevar los casos y de aplicar la justicia pues, de lo contrario, su muerte habrá sido en vano.


Columna de Denise Maerker
Columna de Carlos Marín

lunes, 3 de mayo de 2010

Corazón Salvaje

No soy nada novelero. No se me hace malo ver novelas, simplemente no lo hago. Sin embargo, una nueva adaptación de una historia ya clásica de la televisión, me hizo recordar una de las pocas telenovelas que he visto en mi vida: Corazón Salvaje. Estrenada en 1993, Corazón Salvaje con Edith González y Eduardo Palomo, ha sido la versión más famosa de esta historia.

Al ver un rato de este nuevo intento de adaptación recién conlcuido con más pena que gloria, me he dado cuenta de al menos tres razones por las cuales, esta novela, comparada con la de 1993, fue un fracaso:

1. La actriz principal es Aracely Arámbula: A diferencia de Edith González, La Chule ha estado inmersa en escándalos y chismes que han manchado de cierta manera su carrera. Es imposible verla y desligarla de Miguelito, el hijo de Luis Miguel; es difícil, así, tomarla en serio (todo esto, aunado, obviamente, a sus carencias actorales).

2. El actor principal: Juan del Diablo debería ser alguien que inspire miedo, que se vea malo, macho, pirata. El nuevo personaje se ve como sacado de una revista de fisicoculturismo y más recuerda a Latin Lover que a un bucanero.

3. La más obvia e importante: La canción de la nueva versión es un verdadero himno a la cursilería, la bobería y, aún con el respeto que me merece una estrella de la talla de Chayanne, sinceramente apesta. Nada tiene qué ver con "Corazón Salvaje", tema interpretado por Mijares para la primera versión y que, para mi gusto, es la segunda mejor canción de novela, sólo después de "Nada Personal".


Dejo el link de esta obra de arte de la música para telenovela:
http://www.youtube.com/watch?v=s9MFfwl4n5A&feature=related

lunes, 19 de abril de 2010

Antibióticos urgentes

En el México de hoy, vivimos en un estado de inseguridad crítica. La sociedad se encuentra a diario con situaciones que ponen en peligro su integridad económica, física y moral; las autoridades se enfrentan con un grupo delictivo más numeroso, mejor capacitado y mejor pagado que ellos mismos; los criminales viven en un ambiente de impunidad y corrupción que les permite continuar funcionando a pesar de la sociedad y las autoridades.

Existen muchos factores que han desencadenado este problema: corrupción, intervención externa, falta de oportunidades y pobreza, entre muchos otros. Sin embargo, bajo mi punto de vista, el más importante es la desigualdad social del país. Quizá sea la verdadera causa no sólo de la delincuencia, sino también, de las demás causas.

Ahora bien, ¿cómo se podría combatir la delincuencia, cuando existe tanta corrupción tan impregnada en la gente, la sociedad, la autoridad; cuando hay tierras perdidas como Ciudad Juárez, Tampico o Lázaro Cárdenas; cuando hay un estado de sitio constante en todo el país y su “guerra contra el narcotráfico”? ¿Cómo combatir una enfermedad cuando tiene tantos síntomas? ¡Atacando directamente la causa! El mejor remedio para una infección no es un analgésico, sino un antibiótico.

Ahora, la duda es cómo atacar la desigualdad, cuando existen más de 10 millones de mexicanos muriendo de hambre, 50 millones de mexicanos pobres, la diferencia entre los ingresos del 10% más pobre del país y el 10% más rico, más grande del mundo y unas autoridades que más parecen réferis de lucha libre, castigando las faltas de los técnicos que viven en la ley y solapando a los rudos delincuentes.

Es fácil ciclarse en pensar qué se ha hecho mal y enfocarse en la manera de atacar eso que es incorrecto. Sin embargo, una alternativa es ver qué se hace bien y, con base en ello, canalizar los esfuerzos hacia esa gran enfermedad.

Alrededor de 92% de los niños en edad escolar, asisten a la escuela. Si ese 92% saliera con una expectativa mejor, para encontrar un trabajo que les brinde el ingreso igual al que recibirían dedicándose a la delincuencia, seguramente no se dedicarían a ella. La educación y la cultura permiten tener juicio para discernir entre las buenas y las malas ideas y para tomar decisiones correctas.

Si se le da una mayor atención a esas posibilidades y se enfocan los esfuerzos para lograr que la gente estudiara en un sistema más integral, profundo y de calidad, se diera seguimiento y se destinara algo de los recursos que se invierten en comprar paracetamol contra los síntomas para comprar antibióticos, los resultados serían más completos, mejores y a más largo plazo.

El sistema educativo debe garantizar una formación, además de una educación. Con una formación de calidad se aspiraría a un México mejor, más seguro y libre. Con maestros más capacitados, mejor pagados y con mejores herramientas, se tendría más calidad en la enseñanza. Con una educación completa, se tendrían profesionistas más completos, también.

No hay que temer a la obligatoriedad. La educación básica es obligatoria desde la Constitución de 1917 y se promovió desde los años 20. Estas actividades han rendido los frutos estadísticos que se presentan previamente. Si se hiciera obligatoria la educación media superior y superior, se invirtiera en ella y se mejorara el sistema en general, la sociedad entraría en una era de la cultura que permitiría aspirar a un bienestar mayor para México. No hay soluciones fáciles, ni a corto plazo. A corto plazo, México está perdido. Ni modo. Hay que aceptar esta realidad y trabajar a partir de ahí para lograr que se solucione aun dentro de algunos años.

Se debe buscar atacar la enfermedad, porque si compramos y tomamos mucho paracetamol, los síntomas no desaparecerán del todo y podemos terminar por dañar nuestro hígado.