jueves, 14 de mayo de 2009

Método infalible para lastimar a una persona en 4 sencillos pasos!

Si lo que usted desea es lastimar a alguien, ¡No busque más por ese método que siempre dejará oportunidad a la otra persona de que piense que hizo las cosas bien! Le presento el infalible método para hacer sentir como mierda a otra persona (y de paso a usted mismo(a)):

Paso 1

Encuentre a una persona que realmente estime. ¡No importa si es un familiar, un(a) amigo(a) de toda la vida o el(la) novio(a)! Mientras más cercanos sean, mejor.

Paso 2

Busque fortalecer la amistad. Platique con esta persona sobre sus sueños, sus virtudes, sus miedos, sus inseguridades y todo aquello que no le confía más que a las personas que realmente considera más cercanas. (este punto es crucial para lograr el objetivo)

Paso 3

Busque la manera de que esta persona se sienta confiada con usted. No importa si eso implica que usted se empiece a sentir cercana a ella (todos los métodos tienen el conflicto de generarle dolor también a usted).

Paso 4

Justo cuando más cerca se sienta esta persona a usted, dele de inmediato el golpe de la traición (no me refiero a un golpe físico, no sea tonto(a), aunque en cierto momento también puede servirle o le puede servir estar preparado para recibir alguno). No importa cómo sea. No importa qué deba hacer. Válgase de lo aprendido en el paso 2 para destrozar los sueños y atacarle donde más duele. Puede requerir más esfuerzo del que esperaba, pero, cuando lo haya logrado, se podrá dar cuenta de que habrá dado resultados.

Tips

1. Sea muy observador y busque siempre la manera de evitar que la persona se dé cuenta de sus negras intenciones.
2. Si no tiene negras intenciones, ¡mejor! Así la persona no la verá venir y, cuando suceda, realmente le dolerá en el fondo del corazón. Mientras más inocente sea, mejor se logrará el objetivo.
3. Esté preparado para sentirse d-e l-a c-h-i-n-g-a-d-a. El dolor de la traición de la persona querida también le da a la persona querida.



Si todo esto falla (imposible), busque a un psiquiatra, porque la persona, además de quererle mucho, está obsesionada con usted. O, mejor aún, busque a un juez para que emita una orden de restricción.

La amistad es eterna y, aun cuando dañe a una persona, muy probablemente regresen a ser los mismos amigos de antes. El tiempo ayuda, pero el objetivo, cuando se alcanza, siempre quedará en el pasado de su relación.

¡Buena suerte!






NOTA: Perdón. Lamento lo que hice. La estupidez y la soledad son malas compañías.

domingo, 10 de mayo de 2009

Juegos...

No sé cómo iniciar esta entrada. Los dedos se traban al querer escribir, porque los sentimientos, a veces ayudan, a veces detienen. Aún me duele todo. Es como cuando termina uno de hacer ejercicio y sabe que le va a doler el cuerpo; al día siguiente, todo el ácido láctico acumulado hace que los músculos no funcionen adecuadamente. Así es con el corazón.

Aún me duele. Es extraño, pero aún me duele. Puedo querer hacerme el fuerte y aceptar la realidad (no hay de otra), pero aún me duele. Y, como no funciona adecuadamente, hace movimientos bruscos que, irremediablemente acaban siendo nefastos para otras personas. Por culpa de esta agujeta, se cometen errores y se hacen las cosas mal.

Ahora, he lastimado a alguien que quiero mucho. Y, ¿por qué? Por culpa del aporreamiento. No soy tonto, pero hago tonterías. Y me arrepiento, porque, cuando se hacen las cosas mal a propósito, pues se deben aceptar las consecuencias y punto. Pero, cuando se cometen errores, es lógico que uno se arrepienta por lo que se hace sin querer.

Duele, es cierto, pero sé que le duele más a ella. Normalmente no soy así. Lo que hago, lo hago sólo si lo medité mucho. Pero el cansancio me hizo hacer cosas que consideraba correctas y que, al final, sólo terminan por lastimar a la amistad. Espero aprender que no se debe jugar cansado.

jueves, 30 de abril de 2009

Cansado

Ha sido largo el camino,
ha sido desierto, selva, ciudad,
la montaña fue escarpada,
el océano fue tormentoso
y llego al fin de esta aventura,
de este camino, de este tren,
Cansado, muy cansado.

Estoy cansado,
quiero descansar,
quiero dejar de ser
la sombra de quien fui:
una palabra de aliento,
una palmada en la espalda.

Estoy cansado de estar cansado.
Quiero despertar de este sueño sin fin,
donde sólo soy el mismo de siempre,
donde estoy solo y soy mis ganas,
mis putas ganas de amar y amar.

Y, lo peor, es despertar
sólo para darme cuenta
de que ésta era la realidad...
¿El sueño es la realidad?
¡Maldita sea! ¡Qué pesadilla!
Estoy cansado. Quiero descansar.

por Hugo Ochoa

miércoles, 29 de abril de 2009

Esas pinches mentiras...

Odio las mentiras... simplemente las odio. Yo procuro no mentir y, a las personas que estimo, mucho menos. No entiendo a la gente que miente. Sin más recato, dicen una cosa y resulta que es otra. ¡Qué estupidez! Si van a tener las pelotas de decirte algo, al menos que sea la verdad, ¿no?

Siempre odié no decir mentiras. Cuando sucedía algo, me preguntaban a mí qué había pasado, porque sabían que yo no mentía... y eso me cagaba, porque metía en líos a la gente a mi alrededor. Siempre fui el honesto y sigo siéndolo.

Si siempre soy honesto con la gente, no entiendo porqué putas me mienten a mí. Como dije antes, ¿Qué chingados ganan con mentir, si de todos modos van a dar la jeta y decirte algo? ¿Qué mierdas ganan con decir mentiras, si, cuando sale a relucir la verdad uno se siente mil veces más culero que si le hubieran dicho la verdad desde un principio?

Un consejo para la gente del mundo: No digan mentiras, porque la gente que uno estima sale lastimado cuando se le miente. O, mejor aún, díganlas... Al fin y al cabo la gente honesta es la que acaba sintiéndose de la chingada, mientras que quien miente se sale siempre con la suya.



NOTA: este es un post atrasado... pero me gustó cómo había quedado así que lo puse jejeje

jueves, 16 de abril de 2009

Mi musa

Aun cuando la número 2 me haya dicho "no sé cómo te inspire, pero si te sirve qué bueno... nos vemos..", siendo que desde siempre te había dicho que me inspiras, sigues siendo una especie de musa para mí. He escrito estos pensamientos tan seguido que me estoy acostumbrando a escribir, lo cual es bueno.

A pesar de esto, nunca te he escrito nada a ti (sólo una carta y fue muy rápida). Es por esto, que te voy a escribir un poema... Quizá te escriba también una carta después. No estoy seguro, pero lo intentaré.


Despertar

Despertar,
Aún con los ojos cerrados,
la boca seca de tanto besar,
ensueño donde juntos amamos,
donde la vida parecía comenzar.

Aceptar la realidad,
esta realidad de tus ojos,
donde me ven diferente, ajeno;
Eran míos, llenaron mis antojos,
ahora son pasado, son veneno.

Carne, deseo,
los tenía y hoy los conservo,
Pero no tu risa, esa maravilla
hoy sólo es parte de tu cuerpo,
ayer se confundía con la mía.

Cómo olvidar,
cómo calmar tanto llanto,
cómo arrancarme tus caricias,
tantos sueños y planes vanos,
tantos besos, tantas delicias.

Despertar,
¿despertar para olvidar?
¿acaso es ese mi destino?
¿Por qué no puedo continuar
soñando con tus caprichos?

¿Despertar?
¡Despertar para olvidar!
barco que olvida su camino,
pedir a la gaviota o al mar
que olvide la playa, el mito.

¡Despertar!
Y decirle a mi almohada
que ya no llore más por ti,
o, ¿Acaso son mis lágrimas?
¿Amor que llora su propio fin?


No es especialmente bueno este poema. No soy muy bueno para la métrica. De hecho, ¡ni me fijo! Pero pues, es el poema que te escribo ahora. De corazón, para mi musa.